Hoy el equipo de Acronáutica hemos visitado la costa noreste de Uruguay, y descubrimos el precioso pueblo de pescadores conocido como Punta del Diablo. Así de primeras quizá no te resulte muy acogedor por el nombre, pero este rinconcito es mágico y lo más importante, se respira tranquilidad y te permite viajar a una vida náutica primitiva.

Sin ninguna duda sus playas, como Playa de los Pescadores y Playa Grande, son lugares que, si vais a este pueblecito, tenéis que visitar. Las playas de nuestra costa blanca son preciosas, pero no sientes tantísima conexión con el mar y la naturaleza como en estas playas.

Otro lugar que os recomendamos es el puerto de Punta del Diablo, aunque es un puerto modesto, es bonito de ver es muy rudimentario. Aquí, las pequeñas embarcaciones de pescadores están a la orden del día y a nosotros nos parece muy bonito ver cada embarcación ya que nos parece bonito pensar que tiene una historia, un nombre y una vida dedicada a la pesca junto con el marinero que la navega.

Respecto a los lugareños son muy amigables y te comparten historias de antiguas travesías que han hecho y si tienes suerte seguro que te guían a algún buen lugar para probar la cocina local que por cierto esta riquísima. Tienes bastantes opciones desde pequeños restaurantes que sirven, lo más típico, pescado fresco y platos típicos de Uruguay hasta cafeterías que sirven un mate buenísimo y relajarte mientras te lo tomas viendo las vistas del pueblo.

Una cosa en especial que nos gustó mucho es que este pueblo tiene un edificio con varias muestras artísticas de Grafiti que cuenta la historia de este mismo edificio en el cual era un restaurante, el mas famoso del pueblo y te cuentan su historia y quien estuvo ahí mediante estas pinturas.

Lo que hace que Punta del Diablo sea verdaderamente especial es su calma, y la arquitectura del pueblo sin duda alguna te hacen sentir unos años atrás, donde todo estaba más tranquilo y no tan masificad, y a apreciar más la naturaleza que nos rodea y lo más importante de todo, desconectar y disfrutar del presente.

Así que, si alguna vez la necesidad de evadirte de todo, ve a Punta del Diablo. Este es un lugar que de verdad te hace sentir libre, en paz y conectado con lo esencial.