Si piensas en Calpe, seguro que lo primero que te viene a la cabeza es el Peñón de Ifach, sus calas de agua llenas de peces y un sol radiante o su puerto lleno de barcos de lujo y marisco fresco. Pero lo que mucha gente no sabe es que, a pocos kilómetros, hay un auténtico tesoro natural e histórico, los olivos milenarios. Árboles con siglos de historia que han visto pasar generaciones enteras y que siguen en pie.
Los olivos milenarios de la Comunidad Valenciana, y en especial los de la Marina Alta, son un auténtico símbolo de nuestra tierra. Algunos tienen más de 1.000 años y fueron plantados en época musulmana o incluso antes. En esta zona, hay rutas que te llevan a descubrir estos arboles, que aún hoy siguen dando aceitunas y creando aceite con ellas.
Estas rutas se pueden ver en pueblos como Benissa, Jalón o Llíber, que están a menos de 30 minutos de Calpe. Aquí encontrarás olivares que son una pasada y con unos olivos que de verdad parecen arte.
Si te gusta el senderismo o simplemente quieres hacer una excursión diferente por tu cuenta, puedes seguir la Ruta de los Olivos Milenarios que es bastante famosa y hay varios lugares donde te recomiendan como hacerla, es más, si vas as la oficina de turismo de Calpe, allí mismo te pueden indicar como hacerla desde Calpe.
Uno de los más famosos es el «Olivo de la Vaca», en Benissa, que tiene más de 1.500 años y sigue produciendo aceitunas. Es increíble pensar que este árbol ya estaba aquí cuando los romanos dominaban la península, a veces no somos conscientes del tiempo, nada mas y nada menos que unas 15 generaciones o más de una familia.
Además de lo precioso que son, estos árboles tienen un valor ecológico y cultural enorme. Son parte del paisaje mediterráneo y han sido esenciales para la economía y la gastronomía de la zona durante siglos. Por eso, se han puesto en marcha proyectos para protegerlos y evitar que sean arrancados o vendidos como decoración.
Si vienes a Calpe y te apetece una escapada diferente, esta ruta es una forma perfecta de descubrir un lado más auténtico y tranquilo de la Costa Blanca y de nuestra cultura gastronómica. Porque aquí no todo es mar y sol, también hay historias milenarias esperando a ser contadas por parte de la tierra.